MEMORIA VIVA

Mónica Licea

En el 2018, un camión con refrigeración trasladó por distintos rincones del estado, más de 200 cuerpos sin vida, días después, se dio a conocer la existencia de un segundo tráiler que sumó más de 400 cuerpos no identificados, siendo el Fiscal General del Estado de Jalisco en turno Díaz Hurtado. Posteriormente, el ahora exdirector, se deslindó de cualquier responsabilidad y acusó de haber sido un chivo expiatorio.  

México es uno de los países en donde la corrupción ha penetrado fuertemente la política y las instituciones gubernamentales, haciendo que los ciudadanos se alejen de cualquier medio de participación política.

En este contexto y bajo la iniciativa e invitación de C.A.C.A.O., Infame: Casa Estudio, Hello Sydeones, Tolsá: Espacio Polivalente para Creativos y Cabezas Cuadradas: Gestión y Arte para la Ciudad; los artistas locales Sydeo, Unkle y Sergio Chávez, quienes inspirados en el cortometraje documental Expiatorio, escrito y dirigido por el director Manuel Acuña, elaboraron una interpretación colectiva de este episodio acontecido en el estado de Jalisco, dando como resultado el presente mural titulado Memoria viva.

El documental “Expiatorio”, el cual fue recientemente galardonado por la 23 edición del Festival Internacional de Cine de Guanajuato como el Mejor Cortometraje Documental Mexicano; narra la crónica de estos tráileres de la muerte mientras, presenta hechos reales en un marco de terror que inundó la vida de todos los jaliscienses.

Sobre este trabajo su director, quien ha trabajado con temas referentes a las violencias sociales específicamente con la desaparición forzada, comenta: “Yo estaba haciendo el penúltimo corto previo a Expiatorio, el cual se llama Relato Personal, y recuerdo que estábamos grabando la última escena, fue un 17 de diciembre el día de la aparición de los tráileres, entonces una de las protagonistas me preguntó que cuánto nos íbamos a tardar porque quería ir a los tráileres para ver si encontraba a su hijo allí. Algo en ese momento me impactó mucho, pensé que había una noticia sobre otra, una acumulación de horror que iba en escala conforme los días van pasando (…) No se trata sólo de la noticia del frigorífico ambulante, sino de que esto era un reflejo del desbordamiento de la injusticia, un desbordamiento del horror, de la impunidad, de todo.”

La recuperación de la memoria como archivo histórico funciona como una voz que no calla, que no se silencia, es vital entablar diálogos para entender todas las aristas de un hecho, añade Acuña; y es en este panorama que el arte aparece como disparador de elementos de transformación para los artistas y sus audiencias.

En este sentido, el presente mural “Memoria viva”, funciona como arte de contexto, un punto de encuentro que apuesta por invitar a un proceso de reflexión y diálogo con los ciudadanos, “tomar la ciudad como manifiesto de los habitantes y  adoptar a los artistas como voz de la gente. Tomar los muros para hacer manifiesto de que estamos aquí, que somos  residentes y no espectadores”; expresan los creadores de esta iniciativa.

Y es que, el artista es también un ciudadano  que,  al  igual que cualquier otro individuo, se implica en la lucha constante del día a día en un país sin entrañas como lo es México, al respecto, el creador Sergio Chávez comenta: “Siento que el arte público nos permite una nueva manera de leer, habitar y hacer tuya la ciudad en todas sus formas, y creo que, ese es el ejercicio principal para nosotros.”

Sobre el proceso creativo, el pintor Unkle, con quien Sergio ha trabajado cerca de diez años y en colaboración con el artista Syde, nos dice: “La iconografía y el imaginario van de la mano con el documental, y es por eso aparecen algunos símbolos como un cráneo (propuesta de Syde) o una mujer cubriéndose la cara en señal de pena. Por mi cuenta, me dedico más a las letras y es por eso que me pareció adecuado escribir “Memoria viva”. Encontrarán también estos elementos acompañados de una escala de grises, negro, blanco y verde, el cual utilizamos para acentuar esperanza y decir “algo va a reverdecer”. El proceso fue intuitivo y nos basamos en la misma arquitectura del sitio.”

Este mural es un espacio de posibilidades en donde se puede iniciar un cambio, es una reinvención de lo cotidiano en lo público; así como una intervención que toca los límites de lo visible y notable que pretende subvertir, no es la ciudad, sino la mirada con la cual ésta misma ciudad es observada.

Un mural como pedagogía de la memoria.

Un mural para nombrar las voces de las historias que ocurren aquí.

Un mural como ofrenda para nombrarlos a todos y decir: este cuerpo podría ser el mío. El cuerpo de uno de los míos.

Un mural para resistir e incendiarnos colectivamente.

Un  mural para decir este dolor también es mío.